¿Cuándo prescriben las deudas bancarias?

¿Cuándo prescriben las deudas bancarias?

Toda deuda tiene una fecha de caducidad. Es decir, pasado un tiempo, las obligaciones del plazo pueden prescribir o desaparecer. La inmensa mayoría de los plazos se encuentran entre los tres y los quince años, dependiendo del tipo de deuda.

En este contexto en el que muchas personas tienen una deuda, ya sea a través de la tarjeta de crédito, de una hipoteca o de un préstamo personal, dichas deudas pueden prescribir y desaparecer con la ayuda profesional de abogados expertos en deudas bancarias.

¿De qué manera prescribe una deuda?

En la práctica, nadie nos puede reclamar una deuda una vez pasada la fecha de prescripción. Hay dos casos que pueden ocurrir para que una deuda prescriba:

  • Que el acreedor no haya ejercido ninguna acción judicial o extrajudicial, ya sea mediante el envío de una carta o un requerimiento notarial exigiendo el pago.
  • Que el deudor no haya reconocido ni aceptado la deuda pendiente de pago.

Si se cumplen estos dos requisitos, la persona no tiene obligación de pagar. Sin embargo, eso no significa que el acreedor haya perdido el derecho de reclamar la deuda. Llegar a esta situación resulta complicado. ¿Por qué? El acreedor, en este caso el banco, suele iniciar un proceso de reclamación del pago.

¿Qué sucede en este momento? Se paraliza cualquier proceso de prescripción de deudas y la persona se verá envuelva en graves problemas extrajudiciales.

¿Cuándo prescribe una deuda hipotecaria?

La ley es clara en este sentido. Establece en el artículo 1964 del Código Civil que las deudas hipotecarias prescribirán transcurridos 20 años desde la fecha de vencimiento que inicialmente fije el préstamo.

En este caso, resulta complicado pensar que se cumpla el primero de los preceptos. Si no se paga esta deuda al banco, este reclamará por vía judicial o extrajudicial.

En la mayoría de los casos, el banco esperará hasta tres meses antes de poner en marcha un proceso legal. Eso sí, para aquel entonces habrá acumulado suculentos intereses de demora. ¿Cuál es el resultado final? Que el banco embargará la vivienda y la subastará.

Existe una clara diferencia entre la prescripción de una deuda y su caducidad, a pesar de que los términos han sido considerados como sinónimos. El primer caso es el derecho del acreedor de reclamar una deuda, que es lo que prescribe.

Si te retrasas en el pago, la mayoría de las compañías o entidades bancarias te cobrará intereses de demora. En algunos casos, estarán pactados y serán razonables, pero en otro, resultarán astronómicos.

En esencia, toda deuda tiene una fecha de caducidad y su plazo varía en función del tipo de deuda. No obstante, esperar a que se pase el período de prescripción no es, ni mucho menos, la mejor opción.

En este sentido, los procesos judiciales en los que se puede incurrir son numeroso y puede darse el caso de tener que pagar no solo la deuda, sino también los costes del proceso judicial.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *